contra el miedo y su dios

Los costos de una revolución son sabidos de antemano, siempre el capital intenta terminar con las fuerzas que se oponen a sus poder, ¿pero cómo?, con su terrorismo permitido, con sus leyes justicieras, todo a fuerza y sangre.

Pero si la historia escribe, ya sea la de los vencedores o la de los caídos, con lujo de detalle estas tantas masacres, por qué el hombre tiene miedo a un cambio de raíz, en una sociedad como ésta tan denigrada y mal parida.

Por el miedo a la muerte, la religión se adhiere con su fuerza del miedo, al poder, estrangula todo movimiento y “ayuda”, a la solución del conflicto interponiéndose entre las partes.

Para conseguir una completa revolución, debemos primero negar los poderes fácticos, y nuestra negación es su destrucción, de raíz.

¿Como crearemos un pensamiento libre bajo la sombra de la iglesia? En la revolución española del ’36, lo primero que estalló el alzamiento, fueron las quemas de iglesias, la expulsión del territorio del poder “espiritual”.

El poder se esconde tras el amparo y la sombra de las instituciones, claro, esas instituciones son movidas por hombres, pero hombres iguales al resto, ¿qué harían esos hombres sin sus instituciones? Su poder quedaría obsoleto, eliminado.

Pero esta eliminación debe ejercerse desde el pueblo, con él en la lucha, sin representantes ni guías, y el pueblo es aquel que genera las ganancias robadas ahora por los grandes capitalistas, el pueblo es el obrero.

Jamás la iglesia velará por el bien del pueblo, ya que forma parte de nuestro verdadero enemigo, las caretas han marcado por años estas mentiras.

En América los santos españoles de la iglesia, “ayudaron” a la lucha contra el capital extranjero, contra el poder. Mentiras.

Quizás algunos hombres concientes estuvieron al lado del campesino, del explotado, pero única y exclusivamente mientras les convenía, una vez estos hombres de "ayuda" alcanzaban el poder, acababa su misión salvadora, y eran ellos los que caían en los vicios del poder.

¿Entonces, en qué quedamos?, trabajar de raíz significa quebrar las bases de esta injusticia, y estas están generándose dentro de nosotros, el miedo.

Dios existe, mientras el miedo exista, el infierno existe mientras el cielo exista. Los explotados existen mientras los explotadores existan, y la lucha existe mientras el poder exista.

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