En Chile el día del trabajador se comprende desde una perspectiva bastante distorsionada, Carlos Ibáñez del Campo en 1931, firma un decreto declarando feriado el día 1 de mayo, en homenaje a la fiesta del trabajo. Y al ser un país “católico”, también creemos en el disfraz puesto por la iglesia, en 1955, el Papa de turno Pío XII declara, al 1º de mayo como el día de San José, el Trabajador.
Mentiras que intentan esconder hechos sangrientos, triquiñuelas para no dar cabida a la memoria desde los propios afectados, las victimas.
Primero, dejemos bien en claro los nombres, el 1 de mayo es el día del trabajador, y se conmemora la matanza por parte del gobierno de los Estados Unidos, a cientos de manifestantes, los cuales luchaban por una jornada laboral de ocho horas. Lo que para nosotros es lo justo, ocho horas para descansar, ocho horas para trabajar y ocho horas para dormir, era para ellos una utopía, muchos trabajaban más de diez, doce, y hasta dieciséis horas sin descanso.
En 1884 se crea la convención de federación de trabajadores de los Estados Unidos, en la cuál se llegó a decisión de dar partida a las ocho horas de trabajo desde el 1° de Mayo de 1886, Chicago fue el centro de la agitación, las manifestaciones eran brutalmente reprimidas. La policía era financiada y armada por los grandes capitalistas perjudicados por las movilizaciones sociales y obreras. Los grupos anarquistas fueron importantísimos para lograr el compromiso necesario, en acción y discursos.
El 4 de mayo de 1886, en una manifestación que ya terminaba, los obreros fueron reprimidos sin contemplación, y en el alboroto fue lanzada una supuesta bomba contra un policía, matándolo. Esta acción fue el pretexto perfecto para en el acto disparar a los manifestantes matando a varios e hiriendo a otros. Jamás se supo quién lanzó la supuesta bomba, pero las circunstancias estaban dispuestas para perseguir a los anarquistas, y las organizaciones laborales y sindicales.
El 21 de junio de 1886, Parsons, Spies, Fielden, Schwab, Fischer, Lingg, Engle y Nebee) fueron acusados de conspiración por el asesinato del policia con una bomba. El juicio terminó condenando a la horca a siete de ellos y prisión de 15 años para el octavo. Fue una verdadera mentira, fuera de las mismas leyes. El fiscal llegó a pedir al jurado: “Castigue a estos hombres, haga un ejemplo de ellos, cuélguelos y salve nuestras instituciones”. El 11 de noviembre de 1886 fueron ahorcados. Y pasaron a la historia como los mártires de Chicago.
En 1889 durante la segunda internacional socialista, se declaró el 1° de Mayo como el día de la solidaridad laboral. La jornada de ocho horas en Estados Unidos, debió esperar hasta 1935 para ser aprobada.
Una vez más, la historia devela las atrocidades del Estado, estas fiestas vestidas de democráticas son meras caretas. Es indudable la vitalidad de los anarquistas, el compromiso de las ideas con la acción, el amor a la justicia y la liberad, el odio a la explotación y el capital. El 1° de mayo no es el día del trabajo, es el día del trabajador, del explotado, del esclavo del capitalismo.
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1 comentario:
Jajaja te voy decir lo mismo que te dije por msn... Si ahora escribiste sobre el 1ro de mayo, demás que de aquí al 18 de sep. escribes algo sobre el 21 de mayo jajaja es fome la talla y repetida, pero fue la primera wea que pensé mientras leía tu cosa.
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